Pablo Arriazu comentaba ayer las dificultades de la nueva generación para afrontar el desarrollo de un tejido económico propio alentado por valores diferentes. Dificultades que van mucho más allá del quincemismo y encontramos también en las tres Américas y Europa. Resulta extraño, porque nunca las posibilidades de construir economías viables desde lo pequeño estuvieron tan a la mano.