El mercado de los smartphones está dominado por un oligopolio. A pesar de ello, recientemente hemos visto un modelo de producción distribuida colarse en el mercado. Es el raro caso de Javier Agüero, un madrileño de 19 años que en 2008 tuvo la audacia de diseñar su propio smartphone, adaptado a sus propias necesidades, no a las necesidades dictadas por Apple o por Telefónica. Por fuerza el proyecto tenía que estar basado en el software libre.