De observar comportamientos de organismos biológicos, a investigar cómo emergen

Después de estar revisando los principales aportes de la investigación sobre biomímesis social, destacaría tres puntos:

    1. Los ejemplos de biomímesis social que se presentan como paradigmáticos se reducen a formas de Swarm Intelligence (utilización de algoritmos bioinspirados para la optimización de rutas o planifación de transportes o envíos de mercaderías) y en ningún caso son ejemplos de innovación que transforman la organización en una entidad más respetuosa con el medioambiente.
    2. El término biomímesis social, entendido como estrategia de innovación basada en observar la manera como se organiza la naturaleza para resolver problemas humanos (i.e.colonias de hormigas, enjambres de abejas…) requiere de una reflexión profunda y de un marco teórico (muy volátil todavía) que permita encajar las perspectivas sociales (psicológicas, antropológicas y organizacionales) preocupadas por aproximarse a la complejidad del comportamiento humano y a la supercomplejidad de las organizaciones sociales actuales, con perspectivas más técnicas como la biología, la física, la química o las ciencias de la computación, que son las que pueden resolver de manera científica las características de los procesos evolutivos o ¿cómo aparece aquello en lo que queremos inspirirarnos?.
    3. Aunque sus autores no utilizan el término biomímesis social, los modelos más biomiméticos (biomimicry) de innovación organizacional no se basan en la utilización de IA para mediar entre los individuos que conforman la organización, sino en promover un cambio de consciencia en cada uno de estos individuos a través de la educación (chaortic model, amoeba lidership, eco-literacy).

Por un lado, queda claro que el uso de estregias bio-inspiradas para la innovación organizacional es aún un campo donde seguir investigando, aunque seguramente sería más productivo si no se limitara al enfoque de la biomímesis (biomimicry). Más aún, parece evidente que en los próximos años la IA debería hacer grandes aportes en el área de la innovación organizacional (sistemas expertos o sistemas de recomendación para la toma de decisiones entrenados por los individuos de la organización), ya que tal y cómo se ha puesto de manifiesto, las organizaciones actuales necesitan modelos más flexibles, adaptativos y resilientes para poder operar de manera efectiva en entornos cada vez más complejos, dónde la incertidumbre aumenta de manera exponencial, así como también requieren cada vez más de asistencia tecnológica para procesar el gran enredo interacciones a través de las cuales tienen lugar los procesos cognitivos de la organización.

Para afrontar estos retos, es necesario ir un paso más allá de las estrategias biomiméticas analizadas (basadas generalmente en la observación de comportaminetos de superorganismos biológicos que puedan utilizarse para resolver problemas humanos .i.e. enjambres de abejas, colónias de hormigas, bancos de peces, bandadas de pájaros) y empezar a observar cómo es que emergen estos superorganismos biológicos, que tomamos de inspiración.

Esta reflexión se sustenta, en el convencimiento de que la IA puede hacer grandes aportes para que las organizaciones sociales logren adaptarse a entornos complejos, y por lo tanto evolucionar en entidades más flexibles y adaptativas que emergen de la cooperación. Por lo que se propone como punto de partida, llevar la bio-inspiración a un nivel más abstracto, y dejar de observar los superorganismos biológicos y sus comportamientos para empezar a analizar cómo es que emergen entidades racionales de segundo orden (más concretamente se simularan entidades computacionales emergentes) con tal de poder analizar el papel que juegan la percepción y los protocolos comunicacionales y los algortimos de aprendizaje en lo que se denomina cognición de segundo orden. En otras palabras, se propone un modelo multi-agente (MAS) experimental para poder observar fenómenos emergentes, que con el tiempo pueda llegar a contribuir en el diseño de agentes inteligentes más adaptativos, por un lado,  y a inspirar  las estrategias de innovación organizacional bio-inspirada del futuro, por otro.

Prigogine, sobre la Complejidad

«Vamos de un mundo de certidumbres a un mundo de probabilidades. Debemos encontrar la vía estrecha entre un determinismo alienante y un Universo que estaría regido por el azar y por lo tanto sería inaccesible para nuestra razón. En un mundo donde ya no impera la certidumbre, restablecemos también la noción de valor. Sin duda en el siglo XXI veremos el desarrollo de una nueva noción de racionalidad donde razón no estará asociada a certidumbre y probabilidad a ignorancia. En este marco, la creatividad de la naturaleza y sobre todo, la del hombre, encuentran el lugar que les corresponde»

Ilya Prigogine

Leido en Ilya Prigogine, la belleza y el caos

Exploració de la Biomímesi com a estratègia d’innovació pel model·lat d’organitzacions

Després d’acabar el Màster en Internet i Societat de la Informació i el Coneixement de la UOC -IN3, comparteixo un article (també disponible al repositori de coneixement obert O2) on reflexiono sobre el terme Biomímesi (Biomimicry en l’anglès original, Benyus 1997), un concepte quasi filosòfic per a promoure la innovació sostenible bio-inspirada.

Una metodologia per a la innovació que s’ha aplicat amb èxit en camps com l’arquitectura, el disseny industrial o l’enginyeria, i que ara, a través de la Intel·ligència Artificial està essent explorada per altres disciplines de les ciències socials com el disseny organitzacional.

Aquesta investigació, contextualitza l’emergència d’una nova disciplina (Biomímesi Social), explorant-ne les visions del món subjacents, analitzant els exemples més significatius, i reflexionant sobre les seves actuals limitacions.

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Així doncs, aquest article representa un petit pas més per al desenvolupament d’una línia d’investigació transversal que estic duent a terme amb la col·laboració de diferents institucions com la UOC-IN3, el laboratori DHARMa UTN-FRM, CONICET i properament la Facultat de Ciències Exactes, Físiques i Naturals de la UNSJ, per estudiar la cooperació i l’aprenentatge (artificial) col·laboratiu a través del model·lat de Sistemes Multi-Agent, en una investigació bio-inspirada centrada en indagar com es pot optimitzar el rendiment d’un sistema, quan aquest es veu obligat a operar en entorns dinàmics, complexos i amb un grau d’incertesa molt elevat.

Autopoiesis: contexto y sueños de una ontología

En un análisis del prefacio de Varela de la segunda edición (1995) del libro De maquinas y seres vivos: Autopoiesis: la organización de lo vivo, encuentro párrafos inspiradores. Y eso es lo que quiero rescatar, el relato, su poética y como me lleva a imaginar cómo sería un relato igualmente inspirador pero actualizado, que en lugar de los sesenta, evocara la experiencia post-dos mil

Los años 60: un giro ontológico o una ruptura en la mirada

En el prefacio, Varela evoca la experiencia de los años sesenta. La crisis de mayo del 68, que lo encuentra en Harvard. El proyecto Sybersyn, en la Unidad Popular, una gestión pionera en la aplicación de la cibernética a los procesos productivos. El encuentro con Maturana, que califica de crucial. La empatía con Lynn Margulis, que adoptó y difundió tempranamente la autopoiesis, en tanto la idea conectaba con las intuiciones e investigaciones precedentes de la notable científica estadounidense. El rol de Iván Illich, que llevó el primer escrito con la autopoiesis a Erich Fromm, quién, de inmediato, invitó a Varela para discutir cómo incorporar la idea en el nuevo libro que preparaba el gran pensador alemán.

Evoca también su disciplinada lectura de Teillard de Chardin. La revelación de Thomas Kuhn con su revolucionaria idea del cambio de paradigma científico, que develaba la naturaleza social de la ciencia. El fértil encuentro con los cibernéticos Heinz Von Foerster, Norbert Wiener y Warren Mc Culloch. El impacto que a todos ellos produjo la fenomenología y la teoría de sistemas, en su acepción amplia: de pensamiento en red en un mundo en red, y no en su reduccionismo funcionalista.

En 1968 fue publicada la Teoría general de sistemas de Ludwig Von Bertalanffy, biólogo y filósofo, aunque su formulación, junto a otros, venía desde antes. Niklas Luhman llevaba a la sociología la teoría general de sistemas. En la Psicología transpersonal, Abraham Maslow, Stanislav Grof, Ken Wilber y Daniel Goleman, la incorporaban al estudio de la mente. El químico y premio Nobel Ilya Prigogine publicaba la Teoría de las estructuras disipativas y sistemas complejos, sentando las bases para la teoría del caos, la geometría de los fractales y las matemáticas de la complejidad. En cibernética y en teoría de la auto-organización aportaban lo suyo los mencionados Norbert Wiener y Heinz Von Forster (este último del constructivismo radical). Gregory Bateson, filósofo y cibernético, publicaba en esos años dos obras fundamentales: Pasos hacia una ecología de la mente y Espíritu y naturaleza: una unidad necesaria (avances en teoría de sistemas, complejidad y ciencias humanas). El filósofo Edgar Morin avanzaba el corpus central de su pensamiento complejo y transdisciplinario, que el conocimiento se teje en una amplia red, porque el mundo es una red de relaciones. Los autores inscritos en una posmodernidad deconstructivista, herederos de Heidegger, asumían como método la interpretación para desarrollar la enorme tarea de deconstrucción de la moderna racionalidad instrumental y representativa.

Eso ocurría en los libros. Mientras en las calles, en vital sincronía, en occidente emergían nuevas sensibilidades. El ecologismo social y militante comenzaba a interpelarnos con su revolucionario gesto de respeto a la biosfera. El antiautoritario grito del “prohibido prohibir” daba cuenta de la demanda en pos del respeto en una diversidad de espacios relacionales cotidianos. El gesto antipatriarcal de las mujeres, ahora en rebeldía socio-existencial, ya no iba solo tras el sufragio, sino en busca de un respeto integral. Los variopintos colores de los rostros y en las diferentes culturas reivindicaban el respeto a sus específicas y ricas miradas. Y era también respeto lo exigido por los hombres y mujeres homosexuales, tras siglos de ser condenados con desprecio y castigados a la vergüenza y a una intensa exclusión emocional.

Sistemas auto-organizados que aprenden del entorno, indagando en Inteligencia Colectiva y modelos organizacionales bio-inspirados

Después de estar revisando los vídeos de Kurzweil, y explorando el concepto de singularidad, quería reflexionar sobre mi investigación y empezar a resolver algunas de las dudas que planteaba ayer:

¿Para qué quiero investigar?¿Cual es el fin de poner la Inteligencia Artificial al servicio de los Sistemas Sociales? ¿cómo puede evolucionar la cooperación entre inteligencias (humana-artificial)? Y también reflexionar sobre cómo vida y tecnología son dos variables que juegan, en sus mutaciones, entre la utopía y la distopía.

Las charlas con algunos mentores, las lecturas de algunos papers y los videos recomendados me han permitido empezar a soñar (en términos de Dragon Dreaming) mi proyecto de investigación. Y también recapitular algunos trabajos de diseño de investigación realizados recientemente, dónde empezaba a buscar posibles temas de interés, a formular hipótesis… En otras palabras, a revisar la propuesta de investigación en la que quiero sumergirme, e ir homogeneizando el background y la mirada que nace de dos disciplinas aparentemente no-conectadas (ciencias sociales e inteligencia artificial)

It is an old idea that society is in a number of respects similar to an organism, a living system with its cells, metabolic circuits and systems. In this metaphor, different organizations or institutions play the role of organs, each fulfilling its particular function in keeping the system alive. For example, the army functions like an immune system, protecting the organism from invaders, while the government functions like the brain, steering the whole and making decisions. This metaphor can be traced back at least as far as Aristotle (Stock, 1993). It was a major inspiration for the founding fathers of sociology, such as Comte, Durkheim and especially Spencer (1969). The organismic view of society has much less appeal to contemporary theorists.Their models of society are much more interactive, open-ended, and indeterministic than those of earlier sociologists, and they have learned to recognize the intrinsic complexity and unpredictability of society. The static, centralized, hierarchical structure with its rigid division of labor that seems to underlie the older organismic models appears poorly suited for understanding the intricacies of our fast-evolving society. Moreover, a vision of society where individuals are merely little cells subordinated to a collective system has unpleasant connotations to the totalitarian states created by Hitler and Stalin, or to the distopias depicted by Orwell and Huxley. As a result, the organismic model is at present generally discredited in sociology. In the meantime, however, new scientific developments have done away with rigid, mechanistic views of organisms. When studying living systems, biologists no longer focus on the static structures of their anatomy, but on the multitude of interacting processes that allow the organism to adapt to an ever changing environment. Most recently, the variety of ideas and methods that is commonly grouped under the header of “the sciences of complexity” has led to the understanding that organisms are self-organizing, adaptive systems. Most processes in such systems are decentralized,indeterministic and in constant flux. They thrive on “noise”, chaos, and creativity. Their collective intelligence emerges out of the free interactions between individually autonomous components. Models that explain organization and adaptation through a central, “Big Brother”-like planning module have been found unrealistic for most systems.The Global Superorganism: an evolutionary-cybernetic model of the emerging network society

El detonante de esta investigación fue el interés por la Inteligencia Colectiva y los nuevos modelos de organización social que nacen con internet y las TICs (organizaciones de centro vacio a gran escala), concretamente en indagar cómo un sistema de agentes inteligentes puede aprender de un entorno dinámico para adaptarse a él y transformarlo en post de un bien común (que maximize el bienestar de todos los agentes y tambien de su entorno). O, cómo un sistema de agentes inteligentes mediado por una Inteligencia de Orden superior puede devenir en un superorganismo… ¿La Inteligencia Artificial permite acelerar la evolución ciertos sistemas sociales actuales hacia superorganismos?

Me gustaría poner especial atención en la definición anterior, ya que de alguna manera me estoy dando cuenta que es uno de los puntos donde quiero focalizar: investigar si a través de diferentes protocolos de comunicación u organización (sistemas de información) puede emerger una inteligencia de orden superior que permita a los miembros de un sistema social establecer relaciones de cooperación, pero no sólo entre ellos (individuos), sinó también con este entorno dinámico del que aprenden (para adaptarse a él y poder transformarlo en post de un bien «universal»). Esta sería la perspectiva ecocéntrica, la inclusión del entorno dentro de la definición de sistema social (más allá de los individuos humanos y sus políticas).

En este sentido, por un lado parece haber cierto consenso en que la cooperación es una de las claves de la supervivencia, pero muchas veces se obvia contemplar la cooperación (además de con otros individuos u otros grupos sociales) con el entorno. Y este es un interesante debate sobre la evolución que han abordao numerosos autores y que yo descubrí en el libro de Martin A. Nowak Supercooperadores. 

En este sentido, un breve proceso de documentación y sobretodo la intucición, me sugieren que la concepción tradicional de evolución (generalmente basada en una relación parasitaria entre humanos y naturaleza) se debe a la matriz de nuestras dinámicas de conocimiento -y a los paradigmas predominantes hasta este siglo- que surgen de una posición metodológica o epistemológica no-holística o reduccionista (en contraposición con el desarrollo de la dinámica no-lineal o teoría de la complejidad).

Por eso, desde una perspectiva ecocéntrica, tal y como sugería Fritjof Capra, se pasa de la concepción «mecanicista» del universo – en la que la investigación científica estuvo mucho tiempo basada (pensamiento lineal)-  a verlo como una red de relaciones – debido a que la tecnología disponible actualmente nos permite aplicar la teoría de la complejidada a diferentes procesos de indagación- analizando redes-de-redes interconectadas y sistemas que precisan de contextos e instancias superiores (de un todo) para su comprensión.

Por lo tanto, desde mi punto de vista, este cambio de paradigma o perspectiva es muy significativo cuando queremos aproximarnos a la Inteligencia Colectiva, ya que desde un principio debemos evaluar qué diferentes ordenes de Inteligencia incluimos en la palabra «colectiva»( ¿contemplamos desde las células hasta los ecosistemas pasando por los grupos sociales y la biodiversidad? ¿o solamente a los humanos?). Por otro lado,en mi opinión, esta perspectiva también contribuyé a resignificar la palabra «social» (haciendola extensiva a diferentes modalidades de vida, más allá de los humanos).

Fritjof Capra ha hecho aportes bastante significativos que han contribuido a forjar esta línia de pensamiento, como por ejemplo las teorías expuestas en su libro Las conexiones ocultas (que ya tengo preparado para empezar a leer) donde postula que para mantener la vida en el futuro, los principios en los que se basan las instituciones sociales deben ser compatibles con la organización que la naturaleza ha desarrollado para sostener «la trama de la vida».

Sintetizando, mi intención es -desde esta perspectiva ecocéntrica- por un lado investigar como diseñar un sistema de información «homeostático» (en terminos cibernéticos) que permita establecer relaciones de cooperación entre agentes del mismo sistema, y el entorno (ecosistema) que los contiene. Y más allá, indagar si este tipo de arquitecturas informacionales o protocolos organizacionales contribuyen a que emerja una inteligencia de segundo orden que permita al sistema convertirse en un superorganismo autopoiético.

Como reflexión final, volviendo a Kurzweil, a la singularidad  y a los enjambres de nanobots sanadores (colónias de robots microscópicos inyectables capaces de ir reparando nuestros cuerpos) siento que debo plantearme, cómo más allá de la microrobótica la Inteligencia Artificial puede aplicarse para generar este Social Computing que nos lleve a formar parte de superorganismos -biotecnológicos- para evolucionar, en términos ecocéntricos, hacia sistemas autopoiéticos. Y parecería que de momento podría ser a través de las TICs.